Ella era humo

Ella era humo 
Deje la vela encendida,
Una fe de llama suplicadora;
Un cuerpo de fuego a tu nombre,
Un nombre que sonorizo en interna voz agitadora.
Que la fe no muere, ni apagarse puede,
La sensación de su calidez madrileña,
La amparadora luz en una vida hecha brumas,
Donde desapareces ardiendo en tu polvo...
Miserable en tu oscuridad ejercida.
Me levanto por la vela, suplicando,
No se marchite en la mecha...
En sus últimos momentos
Pedir que arda entre mis venas.
Y en esta lóbrega espera,
Incalculable como desde hace años,
Siento como por fin irradia un sol afuera
¡Esperando también ser liberado!:
Y ahora hay tantas emociones
Que la voz sale por fuera...
¡Fiel avasalladora!,
¡Golpeadora de murallas!,
¡trasgresora de verdades!
¡Exclamo tu nombre...
El cielo y la parafina se han despejado!



Pero el efecto no se hace de misterio
Y encuentro mi pasión un cenicero,
Pese a que logre mantenerla firme y sin hambre
En los momentos en donde me hacía falta
"Ser acreedora de alguna luz",
Sigue tan inmensa como cuando ardió;
Y una vez celicola, ¡su llama no se ha ido del todo!
Ni se ha destruido innecesariamente...
Es ahora cuando toma su real forma,
La del milagro de la fe,
Llevando su luz a toda dirección,
Encarrilada por el humo de su íntimo ser:
¡Ella era humo!

- lau

Comentarios

Entradas populares de este blog

El caldero de la bruja y su varita | Capitulo I