El caldero de la bruja y su varita | Capitulo I

 Existe una fuerte analogía entre las herramientas de las brujas y su sexualidad; por mucho tiempo se nos ha hecho creer que las practicas de las brujas antiguas eran son solo mero conjunto de enseres y creencias místico-religiosas sin fundamento, ya que, desde luego, es clara la impronta ecléctica de estas practicas, cuales sincretizan el rito cristiano junto con el folclore primitivo del mundo de los espíritus. 

Desde mi punto de vista, esta magia en la que comulgaban las brujas no era sino la forma en la que  tenían de convivir con los aspectos más sagrados de la naturaleza humana: por ejemplo, la varita de poder suele estar fabricada con la madera de cedro, pino, abedul o bien, dependiendo de la influencia que requiera el trabajo así se disponía de la materia, no obstante, esa madera envainada simboliza al hombre, el esperma, la energía masculina dosificadora, por tanto, en cada acto del taumaturgo que implique la varita de poder, se va narrando una historia de ardor, pasión y fulgor que dan latidos al cuerpo y al mismo tiempo "vida al ser".

El caldero es otra grandiosa reversión del útero: el caldero y sus pociones representan la energía femenina que esta conectada con la co-creación a través del fuego y el agua, la tierra y el viento: armando al ser desde lo nutricional, la compasión y el respeto: justo como el embarazo. Siempre que hay un caldero en el ritual de un pagano, este simboliza la sanación del linaje femenino y la ruptura con la desigualdad (disparidad, rechazo, ostracismo).  Mientras tanto, los aspectos sexuales e íntimos se dejan entrever en los modernos altares wiccanos en donde hay una copa (vagina-vulva) y una daga (miembro viril). Podemos llegar a considerar que existe un mayor apoyo referente a los símbolos fálicos en esta clase de filosofías, y, aunque sea notorio, debemos comparar la transversalidad en cuestiones de igualdad que opera en estos campos ideológicos..."Por que no es lo mismo ser una santa a ser una mujer".

La iglesia tras imponer cantidad semejante de dogmas y estigmas sobre lo femenino, deja poco deseable la naturaleza real del instinto femenino, canonizando al carácter filial: sumisa, compañera silenciosa y sin mayor aspiración por realizar su auto-descubrimiento dependiendo así, exclusivamente del ajeno. Este exagerado gusto religioso por las niñas no es nuevo, ya que, lo suelen justificar como el nivel optimo para la reproducción...Pensamiento que en realidad esconde el avatar etnarca de la cultura religiosa:  desarrollada para la guerra, la sustitución, la masificación y el control social (comunismo),

En todo el paganismo se reconoce heroicamente la posición de una mujer que decide luchar al frente por su familia, así como la que protege desde su seno: para el paganismo la mujer tiene el derecho a elegir su circunstancia, y no al revés, validando el juego de la metamorfosis; coadyuvando a que sean una con ese circulo vital que nos enseña lo nuevo, la muerte y la regeneración sin un solo morbo; estos aforismos, cantos y cuentos sobre las brujas deberían hacernos reflexionar sobre el papel que encarnamos hoy día como almas en nuestra sociedad. 


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